Empezaré con una historia propia. Anticiparé que no soy ningún galán, gilero, bacancito de esquina o florero conquistador, incluso soy algo tímido y lo era aún más cuando ocurrió lo que ahora contaré.
Era el verano del 2006 y mis vacaciones se caracterizaban porque dormía a tempranas horas del día siguiente y me despertaba a tempranas horas de la tarde del día subsiguiente. Por esa época estaba en una sana relación de un par de meses con una chica que llamaremos Ana.
Era 14 de febrero, día de la amistad, día de San Valentín, día del amor. Estaba a la mitad de un borroso pero feliz sueño que no recuerdo cuando el tronar de mi celular me chilló un "buenos días" en midi. Mitad dormido y mitad no tanto, cogí el aparato y vi que era mi papá, "¡Ta mare!", pensé, porque a esas alturas de mi vida ya sabía que mi papá sólo me llamaba a esas horas (9 am) porque había dejado algo en la casa y quería que se lo alcance al trabajo. Con el dolor de mis parpados contesté. En efecto, olvidó sus lentes y quería que se los lleve cuanto antes. Para evitar reproches accedí rápidamente. Me bañé, cambié y desayuné en 1 hora (eso es rápido para alguien que se había acostado hace casi 3 horas) y me dirigí al paradero, tenía que tomar 2 micros para llegar al trabajo de mi papá.
Esperaba el carro cuando se acercó una chica que me hizo despertar de una vez por todas, pues era muy, pero muy guapa. Se paró a mi costado y no podía verla sin ser obvio, en una de esas miradas furtivas volteo para tener un mejor ángulo y... ¡ZA! cruzamos miradas, por supuesto, cobarde yo, inmediatamente miré hacia otro lado, pero fue un movimiento muy notorio, ella se dio cuenta y se rio. Felizmente para mi llegó el micro al rescate, subí sin importar que estuviera lleno, ya que mi papá necesitaba sus lentes con urgencia (y bueno, está bien, para huir de la embarazosa situación).
Iba hacia los asientos traseros porque el cobrador pidió que nos "apegáramos" y vi que la chica también subía pero se quedaba en la parte delantera. Me hizo gracia, esa gracia que te dan las cosas cuando ya pasaron, por terribles que sean. Estaba apoyado en el pasamanos, habiendo casi olvidado lo de la chica, cuando se me ocurrió mirarla y ¡ZA! me estaba mirando y yo, de nuevo, rehuí la mirada aunque no pude evitar darme cuenta que sonreía, le daba risa mi humillación y vergüenza, o... quizás no... quizás... mmm... sí, lo hice, acumulé valor, me acomodé mentalmente los testículos, levanté la cabeza y la miré... ella me miró por un segundo, un segundo de gloria, un segundo que era MI segundo, pero luego volteó la cabeza y dijo "Bajo en la esquina". Mi segundo terminó y otro empezó, pero éste era de decepción y fracaso, que también pasó pronto, pues la siguiente esquina era mi bajada.
Salí del micro y empecé a caminar lento y vencido hacia la otra vereda para tomar el siguiente micro. Subí al carro con todas las grandes frases de ligue que hubiera podido decirle en la cabeza, convertidas ya en impotencia, me senté al fondo del carro, pegado a la ventana, la gente seguía subiendo mientras yo miraba un día soleado que se veía tan triste para mi, el micro ya estaba casi lleno cuando de pronto...
Lo dejo ahí porque creo que ya es muy largo para un solo post, luego la termino.

Martín
ResponderBorrarsinceramente
ahora no puedo leer lo que has escrito
estoy haciendo la otra tarea
y mi mente no da para más
el gato cirroso está acabando conmigo
D:
y tú no me contestas por messenger
dijiste que tocaron tu timbre y que si no volvías es que habías muerto
Martín... / says:
si no vuelvo nunca es q me han matado y robado mi casa
Has muerto Martín?
D:
Me olvidaba
ResponderBorrarhttp://gatocirroso.blogspot.com
;D
estoy vivo... pero indignado por los viles recursos que usas para que comenten tu blog... eso no es muy "risueño" que digamos
ResponderBorrarLa pelea por comentarios sobre la 'etica'de Claudia para lograr lectores es muy graciosa, sobretodo para un tercero como yo :p.
ResponderBorrarBueno Martin, está entretenido y voy a esperar la segunda parte de ese post.
Buena suerte!
-Vero
Jajaja ... no es que me burle ... pero la experiencia: de intercambiar miradas, paltearme y, por último, pensar en las posibles frases que me ayudaran en la conquista, la experimento minimo dos veces por semana. Lo más anecdótico es que nunca es la misma chica, no sé que le pasa a la ruta de la combi, pero parece que en sus paraderos albergara un sinfin de chicas guapas, encantadoras, y otras misteriosametne seductoras. Sí, con el pasar del tiempo elabore una clasificación de todas estas musas que me acompañan en mi viaje a la universidad, chicas que son recuerdos y que así permaneceran.
ResponderBorrarMi estimado Chololin, como me dejas en suspenso total!!!, por mi mente también pasó no leer tu post porque era muy largo.. pero la verdad que esta muy bueeeeno.. quiero leer más escribe escribe!!!!
ResponderBorrarSí... la verdad no manejo la técnica ni sé que tan extenso debe ser, pero gracias por el comentario Amarlla (=
ResponderBorrarJajajaja es verdad Chupete, siempre cambian pero siempre está la chica del carro a la que miras por la ventana cuando bajó esperando que te mire. Y sería paja que aportes en un comentario tu clasificación de las féminas de transporte público.
ResponderBorrarNo Vero, no es pelea, Klaudia empezó y yo reaccioné indignado...
ResponderBorrarPD: http://aventuras-werther.blogspot.com ... sólo por si acaso