Sólo quería compartir este corto, ganador en el Festival de Cannes 2009, que hace poco alguien me mostró. Disfrútenlo.
2 set. 2009
28 ago. 2009
14 de febrero (final)
...la gente seguía subiendo mientras yo miraba por la ventana un día soleado que se veía tan triste para mi, el micro ya estaba casi lleno cuando de pronto un "gracias" me obliga a girar la cabeza, ¡era ella! la chica del paradero, la chica del otro micro, agradeciendo al tipo que estaba sentado a mi costado por cederle el sitio. Rápidamente volví mi mirada a la calle y me hice el loco, mientras pensaba cuáles eran las posibilidades que eso ocurra, mi cuello estaba petrificado en esa posición, quería evitar a toda costa otra situación vergonzoza. Pero otra fuerza luchaba contra la tensión de mi cuello, era una fuerza que quería voltear a verla, las venas en mi cuello estaban en tira y afloja, mis ojos giraban hasta que mis pupilas quedaban tapadas por mi sien intentado verla, no sé cuanto tiempo duró esto, hasta que en una última pulseada mis venas se relajaron, mi cuello cedió y giré, la vi (no sé con que cara) pero ella me devolvió una sonrisa, sin atinar a nada bosquejé una sonrisa, mientras escuchaba una odiosa voz que gritaba "¿alguien baja San Luis?"... mientras recordaba que ese era mi paradero y salía del letargo de su sonrisa, ella se paró y dijo "Bajo" acercándose a la puerta. No lo podía creer, me paré e hice como ella. Mientras bajaba me asombraba aun más con las coincidencias de la vida, ya que ambos seguíamos el mismo camino, sólo que ella unos pasos adelante. Pensaba si debía hacer algo, traté de recordar alguna frase o "movida" de algún galán hollywoodense y ahí fue que me di cuenta: Era 14 de febrero, día del amor. Dos extraños se encuentran casualmente en la calle, cruzan miradas y eventos graciosos o poco probables hacen que se conozcan. Era una típica comedia de Tom Hanks y Meg Ryan, cambiemos Nueva York por Lima, el subway por la "S" y a mi por un gringo de un metro ochenta y cinco, dueño de una cadena de librerías que "tiene un mail" y ya. Tenía que hablarle, era mi Meg Ryan, esas comedias románticas siempre acaban bien. Aceleré el paso para darle el alcance, estaba detrás suyo en el momento justo en que ella volteó y me sonrió directamente, sí, a mí, ya no había dudas, tenía que atreverme, el destino lo quería así, era 14 de febrero, día de San Valentín, día del amor y el universo conspiró a mi favor.
Sentí el valor y la adrenalia recorriendo mi cuerpo, éste era "el" momento, el momento en que Tom Hanks o Mel Gibson dicen la frase que derrite a todas en el cine, pero ahora me tocaba a mí. Inhalé, exhalé y dije con el tono más estúpido: "¡Hey! Mismos carros, ¿no?", mientras lo decía sabía que era el fin, todo se había acabado, en realidad sólo faltaba que le apuntara con mis dedos como pistolas mientras lo decía, eso hubiera terminado de empeorar la situación. Pero no, al parecer la chica encontró simpática mi torpeza y se rió muy animada y me dijo "sí", luego me preguntó por mi nombre y me dió el suyo, llamémosla "Alicia", apenas registré eso porque estaba extasiado, sorprendido y acelerado, pues no lograba entender cómo pasó esto, cómo me pasó a mí.
Me contó que vivía no muy lejos de mi casa y que estaba yendo al Británico, la acompañé, intercambiamos correos y me despidió con un "hablamos pronto", yo respondí, con un, según yo menos torpe que mi frase inicial, "ajá". Fui al trabajo de mi papá a darle sus lentes con una gran sonrisa, volví a mi casa y lo primero que hice fue agregarla al Messenger. La visité en su casa una vez por media hora y aún creía que el universo quiso que nos conozcamos, que estaba escrito en las estrellas, estaba hecho un romántico, y decidí que yo no era nadie para contradecir lo que el destino mandaba, así que hablé con Ana, la chica con la que tenía una sana relación entonces y terminamos, después de todo, no creo que el universo quiera que sea infiel. Ahora sí, tenía el camino libre hacia un final feliz con mi Meg Ryan.
Me vi con ella por casi dos semanas más, en las cuales a pesar de que, algunas veces, la pasé bien, empecé a dudar del universo. Comprobé que éste sabía menos de relaciones que yo cuando empezaron sus clases en la universidad (estudiaba Medicina). Descubrí que estaba obsesionada, no comprometida, sino obsesionada con sus estudios y que en época de clases iba de su casa a la universidad y de la universidad a su casa, sin paradas, ni distracciones. No usaba el messenger, no llamadas telefónicas y mucho menos salía de su casa, ni para tomar aire fresco, entre otras pequeñas rarezas. En fin, dejamos de vernos, aún la tengo en messenger y sé que sigue viva porque muy de vez en cuando aparece un contacto que tiene como nick "LA FUTURA MEJOR DOCTORA DEL MUNDO JIJIJI".
Mi comedia romántica no tuvo un final típico, pero creo que fue lo mejor para todos. Luego pensé en Ana y me di cuenta que ella también salió beneficiada, pues no es recomendable tener una "sana" relación con alguien como yo que basa su vida en producciones de Hollywood que pasan dobladas en TNT.
Mi comedia romántica no tuvo un final típico, pero creo que fue lo mejor para todos. Luego pensé en Ana y me di cuenta que ella también salió beneficiada, pues no es recomendable tener una "sana" relación con alguien como yo que basa su vida en producciones de Hollywood que pasan dobladas en TNT.
Tiempo después me volvería a encontrar con la "Doc", pero eso es tema de otro post.
14 de febrero
Empezaré con una historia propia. Anticiparé que no soy ningún galán, gilero, bacancito de esquina o florero conquistador, incluso soy algo tímido y lo era aún más cuando ocurrió lo que ahora contaré.
Era el verano del 2006 y mis vacaciones se caracterizaban porque dormía a tempranas horas del día siguiente y me despertaba a tempranas horas de la tarde del día subsiguiente. Por esa época estaba en una sana relación de un par de meses con una chica que llamaremos Ana.
Era 14 de febrero, día de la amistad, día de San Valentín, día del amor. Estaba a la mitad de un borroso pero feliz sueño que no recuerdo cuando el tronar de mi celular me chilló un "buenos días" en midi. Mitad dormido y mitad no tanto, cogí el aparato y vi que era mi papá, "¡Ta mare!", pensé, porque a esas alturas de mi vida ya sabía que mi papá sólo me llamaba a esas horas (9 am) porque había dejado algo en la casa y quería que se lo alcance al trabajo. Con el dolor de mis parpados contesté. En efecto, olvidó sus lentes y quería que se los lleve cuanto antes. Para evitar reproches accedí rápidamente. Me bañé, cambié y desayuné en 1 hora (eso es rápido para alguien que se había acostado hace casi 3 horas) y me dirigí al paradero, tenía que tomar 2 micros para llegar al trabajo de mi papá.
Esperaba el carro cuando se acercó una chica que me hizo despertar de una vez por todas, pues era muy, pero muy guapa. Se paró a mi costado y no podía verla sin ser obvio, en una de esas miradas furtivas volteo para tener un mejor ángulo y... ¡ZA! cruzamos miradas, por supuesto, cobarde yo, inmediatamente miré hacia otro lado, pero fue un movimiento muy notorio, ella se dio cuenta y se rio. Felizmente para mi llegó el micro al rescate, subí sin importar que estuviera lleno, ya que mi papá necesitaba sus lentes con urgencia (y bueno, está bien, para huir de la embarazosa situación).
Iba hacia los asientos traseros porque el cobrador pidió que nos "apegáramos" y vi que la chica también subía pero se quedaba en la parte delantera. Me hizo gracia, esa gracia que te dan las cosas cuando ya pasaron, por terribles que sean. Estaba apoyado en el pasamanos, habiendo casi olvidado lo de la chica, cuando se me ocurrió mirarla y ¡ZA! me estaba mirando y yo, de nuevo, rehuí la mirada aunque no pude evitar darme cuenta que sonreía, le daba risa mi humillación y vergüenza, o... quizás no... quizás... mmm... sí, lo hice, acumulé valor, me acomodé mentalmente los testículos, levanté la cabeza y la miré... ella me miró por un segundo, un segundo de gloria, un segundo que era MI segundo, pero luego volteó la cabeza y dijo "Bajo en la esquina". Mi segundo terminó y otro empezó, pero éste era de decepción y fracaso, que también pasó pronto, pues la siguiente esquina era mi bajada.
Salí del micro y empecé a caminar lento y vencido hacia la otra vereda para tomar el siguiente micro. Subí al carro con todas las grandes frases de ligue que hubiera podido decirle en la cabeza, convertidas ya en impotencia, me senté al fondo del carro, pegado a la ventana, la gente seguía subiendo mientras yo miraba un día soleado que se veía tan triste para mi, el micro ya estaba casi lleno cuando de pronto...
Lo dejo ahí porque creo que ya es muy largo para un solo post, luego la termino.
Etiquetas:
14 febrero,
carro,
humillación,
micro,
mirada
27 ago. 2009
Aproximadamente 2000
"Werther" de Goethe se publicó en 1774 y causó una ola de aproximadamente 2000 suicidios en nombre del amor. Han pasado más de 2 siglos desde entonces, ahora, en tiempos post-postmodernos, el amor, el cortejo y las relaciones parecen no ser tan importantes y mucho menos ameritar medidas tan drásticas... ¿No?
A partir de hoy adjuntaré en este blog distintos relatos, vivencias, alucinadas, reflexiones y conjuntos de palabras sin sentido propias, ajenas o de todos que harían que el joven Werther se conmueva, enloquezca, se llene de ira, de vergüenza ajena, de simpatía o que quizás, sólo quizás se dé cuenta que, efectivamente el amor mata, pero de risa. Ojalá pueda hacerlo desistir de pedirle prestadas esas pistolas a Albert.
Y si no es así, sólo le daré la razón a él y a los aproximadamente 2000 Werther's wannabe.
Hasta la próxima...
A partir de hoy adjuntaré en este blog distintos relatos, vivencias, alucinadas, reflexiones y conjuntos de palabras sin sentido propias, ajenas o de todos que harían que el joven Werther se conmueva, enloquezca, se llene de ira, de vergüenza ajena, de simpatía o que quizás, sólo quizás se dé cuenta que, efectivamente el amor mata, pero de risa. Ojalá pueda hacerlo desistir de pedirle prestadas esas pistolas a Albert.
Y si no es así, sólo le daré la razón a él y a los aproximadamente 2000 Werther's wannabe.
Hasta la próxima...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


